Tras años sintiendo la profunda necesidad de hacer un voluntariado en Marruecos, o en cualquier lugar de África, llegó el momento. Encontré a Initiative Association Without Borders y me embarqué en una aventura que, si tuviera que resumir en una sola palabra, sería: agradecimiento. A veces es complicado creer, y más aún aceptar, la forma tan distinta de vida que tienen otras personas en el mundo, una realidad que te sacude y te reordena por dentro.
Esta experiencia no solo cumplió mis expectativas, sino que las trascendió, dejando una huella imborrable. Es una historia de conexión, de aprendizaje mutuo y de una inmensa gratitud hacia la gente que me abrió su hogar y su corazón, demostrándome que la riqueza más grande no es material.
Initiative Association: Una Misión que Nace del Corazón
Para entender la magia de este lugar, primero hay que conocer su origen. Initiative Association es una organización que nace en el corazón de Errachidia, concretamente en un pequeño pueblo llamado Tazouka. Su fundador, Abdu, es un hombre con una visión clara y un corazón gigante.
En su afán porque los niños de su pueblo pudieran acceder a una educación de calidad y, sobre todo, a un espacio donde ser felices, creó esta asociación sin ánimo de lucro. Hoy, esa visión se ha materializado en una escuela que es un faro de esperanza y en campamentos de verano que llenan de alegría a los niños de la zona. No es un proyecto impuesto desde fuera, sino una misión que nace de las propias raíces de la comunidad.
Viajar Sola, Sentirse en Familia
Decidí emprender este viaje sola, una decisión que, lejos de llevarme a la soledad, me permitió abrirme por completo y compartir tiempo y conversaciones con cada persona que se cruzaba en mi camino. Me sentí acogida incluso antes de poner un pie en Marruecos, gracias a la constante comunicación y apoyo de Abdu, su familia y sus amigos.
Un Recibimiento que Borra Todos los Miedos
Desde el primer “salam” hasta el último abrazo, la sensación de gratitud y bienvenida por parte de la comunidad es abrumadora. Te reciben con una ilusión genuina, felices de que hayas elegido su hogar para compartir tu tiempo. Cualquier miedo que pudiera tener sobre viajar sola a un país tan diferente se disolvió instantáneamente en la calidez de su acogida.
No Vas a Salvar el Mundo, a Veces Ellos te Salvan a Ti
He conocido a personas increíblemente inteligentes, seguras de sí mismas y que se valen por sí mismas con una dignidad admirable. Agradecen cualquier ayuda, pero es crucial entender que uno no va allí con una capa de superhéroe. No vas a salvar el mundo; a veces, sin que te des cuenta, ellos te salvan a ti, rescatándote de la prisa, el individualismo y la ceguera del primer mundo.
Mi Día a Día en la Escuela de Tazouka
Mi voluntariado no fue en verano, así que mi experiencia se centró en el día a día del curso escolar en la escuela de Tazouka, lo cual fue, si cabe, aún más gratificante. Durante mis 15 días allí, me sumergí en la rutina de los niños y las maestras, colaborando en todo lo que podía.
Las actividades eran variadas y siempre enfocadas en el desarrollo de los pequeños. Hacíamos copias a mano de dibujos que ellos luego coloreaban y recortaban con una concentración absoluta. Coordinábamos actividades de ejercicio físico en el patio, organizábamos juegos y dábamos clases de español, donde su curiosidad no tenía límites. En la escuela, los niños tienen un espacio seguro para ser ellos mismos. Se celebra la diversidad con los brazos abiertos y se busca que sean autónomos, independientes y que encuentren su lugar en el mundo, rodeados siempre de amor y felicidad.
Más Allá del Voluntariado: Volver a Ser Niño
Pero la experiencia no se limita al trabajo en la escuela. Allí vives, disfrutas, aprendes y, lo más importante, vuelves a ser niño otra vez. La capacidad de asombro se reactiva y empiezas a ver la magia en las cosas más simples.
La Alegría en las Cosas Simples
Todavía recuerdo con una sonrisa la cara de pura felicidad de los niños el día que llovió. Estaban emocionados porque la tierra seca se convertía en barro, y pasaron horas moldeando figuritas, creando mundos enteros con sus manos. Esa imagen, tan simple y tan profunda, se me quedó grabada como una lección magistral sobre la felicidad.
Aventuras en el Desierto y Tradiciones Vivas
También tuve la oportunidad de hacer un viaje al desierto, una experiencia que te conecta con la inmensidad del paisaje y la historia ancestral de la región. Conocer a familias nómadas, compartir su té y su pan, y montar en camello por las dunas doradas al atardecer son recuerdos que atesoraré para siempre. Vivir el fin del Ramadán y ver cómo los vecinos comparten lo poco que tienen con los demás es una lección de solidaridad que te marca profundamente.
Una Lección de Vida que Debería Ser Obligatoria
Solo espero haber podido dejar en ellos una mínima parte de todo lo que yo recibí. No solo recomiendo esta experiencia; creo honestamente que todo el mundo debería vivir algo así, por lo menos, una vez en la vida.
Es un viaje que te rompe los esquemas y te reconstruye con más humildad, más gratitud y más amor. Y una cosa es segura: te aseguro que volverás, como estoy deseando volver yo.
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